¿En qué consiste?

Se trata de un procedimiento médico mínimamente invasivo que permite actuar sobre distintos aspectos del labio según las necesidades de cada caso:
● definir el contorno labial
● mejorar la hidratación y la calidad del tejido
● aportar soporte o proyección cuando existe pérdida de estructura
● corregir pequeñas asimetrías
● suavizar el descenso de las comisuras cuando está indicado

La indicación y la técnica se personalizan siempre tras una valoración previa, teniendo en cuenta la anatomía del labio, la proporción con el resto del rostro y el resultado que se desea conseguir.

Un abordaje natural y proporcionado

No todos los labios deben tratarse igual.
En algunos casos, el objetivo es perfilar. En otros, hidratar, corregir una asimetría o recuperar soporte perdido con el paso del tiempo.
Por eso, el tratamiento se plantea desde una visión estética serena y bien medida, evitando excesos y priorizando siempre la armonía facial.

AUMENTO DE LABIOS

Duración orientativa

La duración puede variar en función del producto empleado, la respuesta del organismo y las características de cada paciente.
De forma orientativa, el efecto suele mantenerse entre 6 y 12 meses, aunque cada caso debe valorarse de forma individual.

Molestias y recuperación

Es un tratamiento bien tolerado en la mayoría de los casos.
Durante la sesión pueden emplearse medidas para mejorar el confort del paciente.
Tras el procedimiento es posible que aparezca una ligera inflamación o sensibilidad en la zona tratada durante los primeros días. Estas manifestaciones suelen ser transitorias y forman parte de la evolución habitual del tratamiento.


Valoración médica previa

Antes de realizar cualquier tratamiento labial, es importante valorar la anatomía, la calidad del tejido, la proporción del rostro y las expectativas reales de cada paciente.

Esa valoración previa es la que permite decidir si el tratamiento está indicado y cómo abordarlo con naturalidad, seguridad y criterio médico.

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