¿En qué consiste el tratamiento con Neuromoduladores?

El tratamiento consiste en la aplicación precisa del producto mediante pequeñas infiltraciones con aguja muy fina en los músculos que se desea modular.
Su objetivo es disminuir la fuerza de contracción en las zonas tratadas, logrando que las arrugas de expresión se suavicen de forma visible y que, en muchos casos, lleguen a atenuarse de forma muy notable o incluso a desaparecer temporalmente.
La clave está en realizar una valoración médica rigurosa y una aplicación precisa, adaptada siempre a la anatomía, la gesticulación y las necesidades de cada paciente.

Qué zonas pueden tratarse

El tratamiento con neuromoduladores se utiliza con frecuencia para mejorar:
● arrugas de la frente
● líneas del entrecejo
● patas de gallo
● descenso de la cola de la ceja en determinados casos
● sonrisa gingival, cuando está indicado
● bruxismo o hiperactividad del masetero
● hiperhidrosis, en casos seleccionados

Cada indicación requiere una valoración médica individualizada y una planificación específica.

TRATAMIENTOS FACIALES NEUROMODULADORES

Duración orientativa

Tras su aplicación, el efecto comienza a apreciarse de forma progresiva en los días siguientes, alcanzando habitualmente su punto óptimo en torno a las dos semanas.

De forma orientativa, el resultado suele mantenerse entre 4 y 6 meses, aunque la duración puede variar según la musculatura, la gesticulación y la respuesta individual de cada paciente.

Al tratarse de un efecto reversible, el tratamiento puede repetirse según valoración médica y evolución clínica.

Un tratamiento con efecto estético natural

Cuando está bien indicado, el tratamiento con neuromoduladores permite suavizar las arrugas sin perder naturalidad.
El resultado que se busca no es un rostro inexpresivo, sino una versión más descansada, más fresca y más armónica del propio rostro.
En algunos pacientes, además, una correcta relajación muscular del tercio superior puede aportar una sensación visual de mayor apertura, equilibrio e incluso un efecto más estilizado del rostro.


Molestias y recuperación

Es un procedimiento médico ambulatorio que suele tolerarse muy bien.
La aplicación resulta prácticamente indolora en la mayoría de los casos, aunque puede notarse una molestia leve o un pequeño escozor puntual durante la infiltración.
Después de la sesión, el paciente puede retomar con normalidad su actividad habitual. Aun así, se indican una serie de cuidados posteriores para favorecer una evolución adecuada del tratamiento.

Posibles efectos adversos y consideraciones

Como en cualquier procedimiento médico, pueden aparecer efectos adversos poco frecuentes, generalmente leves y transitorios, como pequeñas marcas, hematomas puntuales, cefalea o sensación de tirantez en la zona tratada.
En casos poco habituales, pueden producirse alteraciones pasajeras derivadas de la difusión del producto, por lo que la técnica, la indicación y el seguimiento deben realizarse siempre con criterio médico.
El tratamiento con neuromoduladores no afecta de forma habitual a funciones como la masticación o el habla cuando está correctamente indicado y aplicado en las zonas correspondientes, aunque cada caso debe valorarse de forma individual.

Contraindicaciones

Este tratamiento no está indicado en determinados casos, como:
● embarazo
● lactancia, si así se valora clínicamente
● enfermedades neuromusculares
● infección activa en la zona a tratar

La idoneidad del tratamiento debe confirmarse siempre en consulta.

Valoración médica previa

Antes de realizar un tratamiento con neuromoduladores, es fundamental valorar la anatomía del rostro, la dinámica muscular, el tipo de arruga y el resultado que se desea conseguir.
Ese análisis previo es el que permite realizar un tratamiento preciso, natural y bien indicado, respetando siempre la expresión y la identidad facial del paciente.

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