¿Por qué aparecen las ojeras?

La ojera puede deberse a diferentes causas, entre ellas:
● adelgazamiento de la piel periocular
● pérdida de soporte o volumen en la zona
● predisposición anatómica o genética
● componente vascular
● hiperpigmentación
● cansancio o descanso inadecuado
● cambios asociados al envejecimiento

En muchos pacientes, la ojera no responde a un único factor, sino a la combinación de varios. Esa es la razón por la que no todos los casos deben tratarse igual.

Tipos de Ojeras

De forma general, pueden distinguirse varios tipos de ojera:

-Ojeras pigmentadas
 Se relacionan con un aumento de pigmentación en la piel del párpado inferior.

-Ojeras vasculares
 Suelen mostrar un tono violáceo o azulado, favorecido por la transparencia de una piel fina que deja entrever la vascularización subyacente.

-Ojeras estructurales o valle de lágrimas
 Se producen cuando existe un hundimiento o surco entre el canto interno del ojo y la mejilla, habitualmente asociado a pérdida de soporte en la zona.

En consulta, lo habitual es encontrar formas mixtas, lo que obliga a individualizar mucho la indicación.

RELLENO DE OJERAS

¿En qué consiste el tratamiento?

Cuando la ojera tiene un componente estructural y la indicación es adecuada, puede valorarse su tratamiento mediante un relleno dérmico específicamente indicado para la zona periocular.

La técnica consiste en realizar pequeñas infiltraciones de forma muy precisa para suavizar el surco, mejorar la transición entre el párpado inferior y la mejilla y conseguir una mirada más descansada, siempre respetando la anatomía y la delicadeza de esta área.

Se trata de una zona especialmente sutil, por lo que la elección del paciente, del producto y de la técnica debe hacerse con criterio médico y experiencia.

Un tratamiento que requiere precisión

La ojera no debe tratarse de forma automática ni estandarizada.
En algunos casos, el relleno dérmico puede mejorar claramente el hundimiento y el aspecto cansado de la mirada. En otros, si existe bolsa, edema o una indicación inadecuada, puede no ser el tratamiento más conveniente.
Por eso, la clave está en valorar bien la anatomía periocular y decidir si este procedimiento es realmente la mejor opción para ese paciente.

Molestias y recuperación

Es un procedimiento médico ambulatorio que suele tolerarse bien.
Tras la sesión puede aparecer una ligera inflamación, sensibilidad o pequeñas marcas puntuales en la zona tratada, que habitualmente remiten en poco tiempo y forman parte de la evolución normal del procedimiento.
La recuperación y las recomendaciones posteriores deben ajustarse siempre a cada caso.

Duración orientativa

La evolución y la duración del tratamiento pueden variar según las características de cada paciente, la anatomía de la zona y el producto utilizado.

De forma orientativa, el efecto suele mantenerse entre 8 y 10 meses, aunque cada caso debe valorarse de forma individual.

Valoración médica previa

Antes de tratar la ojera, es fundamental estudiar el tipo de ojera, la calidad de la piel, la presencia de bolsa, el grado de hundimiento y la anatomía periocular de cada paciente.
Ese análisis previo es el que permite decidir si el tratamiento está indicado y cómo abordarlo de forma rigurosa, natural y segura.

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